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Foto: Nenad Stojković (Wikimedia Commons, CC BY 2.0)
Para un trabajo de clase, una presentación o el blog de un proyecto personal, casi siempre acabas necesitando una foto que no sea la típica imagen pixelada sacada de Google a lo loco. Antes de las herramientas, algo que casi nadie explica bien: «libre de derechos» no significa que puedas usar la imagen para absolutamente cualquier cosa sin mirar nada. Con eso claro, vamos a los bancos.
Para uso general del día a día: Unsplash y Pexels
Unsplash es el que más uso por defecto: catálogo enorme, calidad consistentemente alta (muchas fotos parecen de una sesión profesional), y una licencia que permite uso comercial y no comercial sin atribución obligatoria, aunque agradecen que menciones al fotógrafo si puedes. Su único punto débil es que las fotos más «bonitas» y editoriales a veces resultan demasiado genéricas cuando buscas algo muy específico.
Pexels funciona con una licencia y calidad muy similares, pero con un catálogo distinto y, de propina, un banco decente de vídeos gratuitos que Unsplash no tiene con tanta variedad. Su buscador es algo menos preciso con términos muy concretos, así que cuando uno de los dos no tiene lo que busco, reviso el otro antes de rendirme.
Para algo más variado (o vectores y música): Pixabay
Pixabay tiene el catálogo más amplio de tipos de contenido: no solo fotos, también ilustraciones, vectores y música libre de derechos. La calidad media es más irregular que en Unsplash o Pexels (hay fotos claramente amateur mezcladas con otras muy buenas), pero la cantidad total compensa cuando buscas algo muy concreto que en los otros dos simplemente no existe.
Para algo muy específico que no existe en ningún banco de stock: Wikimedia Commons
Es menos conocido para este uso, pero es al que recurro cuando necesito una foto muy concreta (un lugar, un objeto técnico, un evento histórico) que no vas a encontrar en un banco de imágenes genérico. La calidad es más irregular porque las suben particulares e instituciones, no fotógrafos profesionales buscando destacar, pero cada imagen indica con claridad su licencia exacta y a quién atribuir, lo cual se agradece cuando toca comprobarlo. De hecho, varias de las fotos que uso en los artículos de esta misma web salen de ahí, precisamente por eso.
Lo que «libre de derechos» no significa
Que una imagen sea gratis no significa automáticamente que puedas usarla para cualquier cosa. Unsplash, Pexels y Pixabay usan licencias muy permisivas (uso comercial incluido, sin atribución obligatoria en la mayoría de casos) — puedes leer la licencia completa de Unsplash o la de Pexels si quieres los detalles exactos —, pero cada una tiene alguna excepción en su letra pequeña: no usar la imagen para dar a entender que una persona o marca respalda tu producto, o no revenderla tal cual sin modificar como si fuera un producto de stock propio. En Wikimedia Commons la cosa cambia bastante más: muchas fotos exigen atribución obligatoria del autor, o incluso comparten la misma licencia en lo que hagas con ellas después (las llamadas licencias Compartir Igual). Antes de usar una foto para algo más allá de un trabajo de clase, dedica el minuto que lleva leer la licencia concreta de esa imagen en concreto, no la política general del banco.
¿Y las imágenes generadas con IA? Un caso aparte
Cada vez es más tentador generar la imagen que necesitas en vez de buscarla en un banco, pero el terreno legal aquí es más resbaladizo. En España, el artículo 5 de la Ley de Propiedad Intelectual dice literalmente que «se considera autor a la persona natural que crea alguna obra», lo que excluye a una IA como autora en sentido legal: una imagen generada exclusivamente por una IA, sin ninguna aportación creativa humana relevante, no tiene derechos de autor propios porque la normativa exige autoría humana para que exista una obra protegida. El matiz importante, y que casi nunca se explica, es qué pasa cuando sí hay una intervención humana significativa: si diriges el proceso creativo con instrucciones concretas, seleccionas y editas el resultado hasta que refleja algo parecido a tu propio criterio, esa parte humana del proceso sí puede generar derechos sobre el resultado final, aunque la línea de cuánta intervención es «suficiente» todavía no está resuelta con claridad ni en la ley ni en los tribunales españoles. Lo que sí importa siempre, tenga o no derechos de autor la imagen en sí, es la licencia de la herramienta que uses: cada generador (Midjourney, DALL-E, Bing Image Creator) tiene sus propias condiciones sobre uso comercial, y algunos solo lo permiten con una suscripción de pago. Antes de usar una imagen generada con IA para algo más que un proyecto personal, revisa los términos de uso de la herramienta concreta que la generó, no asumas que «generada por IA» equivale automáticamente a «libre para cualquier uso».
Qué resolución necesitas según el uso
Para una pantalla (una web, una presentación, redes sociales), con 1920 píxeles de ancho tienes de sobra en la inmensa mayoría de casos; descargar la versión más grande disponible solo hace que la página cargue más lento sin ninguna ganancia visible. Para imprimir, en cambio, sí importa: una imagen pensada para pantalla suele quedarse corta en calidad al imprimirla en un tamaño grande, así que si el destino final es papel, descarga siempre la resolución más alta que ofrezca el banco de imágenes.
| Unsplash | Pexels | Pixabay | Wikimedia Commons | |
|---|---|---|---|---|
| Atribución obligatoria | No | No | No | Depende de cada imagen |
| Uso comercial | Sí | Sí | Sí | Depende de cada imagen |
| Tipo de contenido | Solo fotos | Fotos y vídeos | Fotos, ilustraciones, vectores y música | Fotos, documentos, mapas, audio |
| Calidad media | Muy alta y consistente | Alta | Irregular | Muy irregular |
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Preguntas frecuentes
¿Puedo usar estas fotos en un proyecto comercial?
Sí, para casi cualquier uso, pero hay un caso concreto donde te puedes meter en un lío aunque la licencia lo permita en teoría: si la foto muestra una persona reconocible, usarla para anunciar tu propio producto dando a entender que ella lo recomienda necesita su consentimiento explícito (lo que en el sector se llama «model release»), algo que Unsplash, Pexels y Pixabay no gestionan ni garantizan en sus fotos. Para ilustrar un artículo o una presentación no hay problema real, pero para publicidad con una persona como protagonista, mejor recurre a un banco especializado que sí incluya ese permiso por escrito.
¿Tengo que citar siempre al fotógrafo?
En Unsplash y Pexels no es obligatorio, aunque cuando sí toca (sobre todo en Wikimedia Commons, bajo licencias CC BY), el formato mínimo aceptable es sencillo: nombre del autor, la licencia exacta, y si modificaste la imagen. Una línea así ya cumple: «Foto: nombre del autor (CC BY 2.0)» — es literalmente el formato que usamos en los créditos de las fotos de este propio artículo. Wikimedia Commons además incluye este texto ya redactado en la sección «Uso de este archivo» de cada imagen, así que no hace falta escribirlo desde cero: solo copiarlo.



