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Foto: Alejandro Escamilla (Wikimedia Commons, CC0)
Hace un tiempo entregué un trabajo con un «haber» donde tocaba un «a ver», y el profesor lo marcó en rojo delante de todo lo demás, que estaba bien redactado. Ese tipo de error no lo pilla un corrector de ortografía normal porque «haber» existe como palabra, solo que no en ese sitio. No es un despiste aislado: la propia Fundéu (Fundación del Español Urgente, promovida por la RAE y la Agencia EFE) señala este par como uno de los que más se confunden en español, precisamente porque suenan igual pero se escriben distinto. Desde entonces reviso siempre el texto con algo más que el subrayado rojo por defecto del procesador de textos, y estas tres opciones son las que uso según cuánto tiempo tenga antes de entregar.
Para comprobarlo con un caso real y no solo describir lo que cada una promete, pasé por LanguageTool esta frase de prueba con tres fallos a propósito: «Los alumno llegó tarde a la clase ayer. El profesor esta enfadado por la impuntualidad y ademas queria explicar la leccion nueva sobre historia y tambien comentar el examen de la semana que viene y ver si alguien tenia dudas del tema anterior.» Detectó 6 fallos: la concordancia mal hecha («Los alumno», marcada como «forma inadecuada del artículo») y cinco tildes que faltaban (esta, ademas, leccion, tambien, tenia). Lo que no señaló en ningún momento fue que la segunda frase mete cuatro ideas distintas sin ningún punto: LanguageTool, en su plan gratuito, se queda en ortografía y gramática pura, sin entrar en si el conjunto se lee bien.
| Google Docs | LanguageTool (web) | Microsoft Editor | |
|---|---|---|---|
| Qué revisa | Ortografía y concordancia | Ortografía y gramática | Ortografía, gramática y claridad de estilo |
| Límite gratis | Sin límite de texto | 10.000 caracteres por revisión | Completo en Word; el estilo avanzado pide Microsoft 365 |
| Dónde funciona | Solo dentro de Google Docs | Web independiente, copiando y pegando | Word y también como web independiente |
Google Docs
Su corrector integrado sigue la misma lógica que LanguageTool: detecta bien faltas de ortografía y errores de concordancia como el de «Los alumno» mientras escribes, subrayándolos en rojo y azul respectivamente, sin necesidad de copiar ni pegar nada en ningún sitio externo. Al ser puramente gramatical, tampoco avisa si una frase se hace demasiado larga o confusa, siempre que cada palabra por separado esté bien escrita. Es la opción con menos fricción de las tres porque ya la tienes ahí si escribes en Docs, y funciona sin límite de texto por revisión.
LanguageTool (versión web)
Es la que uso cuando quiero copiar un texto ya escrito y revisarlo de una sola vez, en vez de ir corrigiendo mientras escribo. Un aviso importante antes de nada: aquí hablo de la versión web, no de la extensión de navegador — esa extensión, usada hasta ahora gratis por unos 6 millones de personas, pasó a ser exclusiva para quien pague la suscripción Premium (unos 3 $ al mes), así que si la tenías instalada para corregir sobre la marcha en cualquier página, ha dejado de funcionar gratis. La versión web, en cambio, sigue siendo gratuita, con un tope de 10.000 caracteres por revisión, unas tres o cuatro páginas normales de un trabajo.
Microsoft Editor
Además de ortografía y gramática, Microsoft Editor añade avisos de claridad (frases demasiado largas, palabras repetidas, tono poco claro) que van más allá de lo que LanguageTool o Google Docs cubren en su plan gratuito, según su propia documentación. Funciona integrado en Word y también como página web independiente, así que no hace falta tener Word instalado para usarlo. La pega es que algunas de sus sugerencias más finas de estilo se quedan bloqueadas si no tienes una cuenta de Microsoft 365.
Más parejas de palabras que ningún corrector pilla bien
«Haber» y «a ver» no es el único caso. Según la propia RAE y Fundéu, en español hay varios pares de palabras que suenan exactamente igual (sobre todo por el yeísmo, la pronunciación igual de «y» y «ll» que predomina en la mayoría de países hispanohablantes) pero significan cosas distintas: «vaya» (del verbo ir, o una interjección de sorpresa) frente a «valla» (una valla publicitaria o una cerca); «halla» (del verbo hallar, encontrar) frente a «haya» (del verbo haber); y «hecho» (del verbo hacer) frente a «echo» (del verbo echar). Como todas son palabras que existen de verdad en el diccionario, un corrector ortográfico no las marca como error si el resto de la frase es gramaticalmente válido: solo el sentido de la frase delata cuál tocaba. Es exactamente el mismo tipo de fallo que «haber/a ver», y ningún corrector automático de los tres que uso lo detecta de forma fiable todavía.
Entonces, ¿cuál uso yo?
Depende de cuánto tiempo me quede. Si escribo directamente en Google Docs y voy con prisa, su corrector integrado pilla lo importante sin que tenga que hacer nada extra. Si tengo diez minutos más antes de entregar, copio el texto en LanguageTool porque coge algo más de gramática fina. Y si el trabajo es largo y me importa de verdad que se lea bien (no solo que esté «sin faltas»), paso por Microsoft Editor al final, porque es el único de los tres que se fija en cómo suena el conjunto y no solo en si cada frase suelta es correcta.
Ninguno de los tres sustituye leer el texto en voz alta antes de entregarlo. Es el paso que más pereza da y el que más fallos sigue pillando, sobre todo esos errores de palabra correcta en el sitio equivocado que ningún corrector automático detecta todavía del todo bien.
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Preguntas frecuentes
¿La extensión de LanguageTool sigue siendo gratis?
No: la extensión de navegador de LanguageTool, usada gratis hasta ahora por unos 6 millones de personas, pasó a ser exclusiva de la suscripción Premium (unos 3 dólares al mes), así que si la usabas para revisar texto sobre la marcha en cualquier página, ha dejado de funcionar gratis. La versión web, la que se usa directamente desde su página copiando y pegando el texto, sí sigue siendo gratuita para revisiones básicas, con un límite de 10.000 caracteres por revisión.
¿Alguno detecta errores de palabras que existen pero están mal usadas?
Ninguno de los tres lo hace de forma fiable todavía. Errores como confundir haber con a ver, halla con haya, o vaya con valla, son técnicamente correctos en cuanto a ortografía (la palabra existe), así que un corrector automático no siempre los marca si el resto de la frase tiene sentido gramatical. La única forma fiable de detectar estos fallos sigue siendo leer el texto despacio o en voz alta antes de entregarlo.
¿Cuál avisa de frases mal construidas y no solo de errores puros?
En la prueba que hice con LanguageTool, la herramienta detectó bien la concordancia mal hecha y las tildes que faltaban, pero no dijo nada sobre una frase que mezclaba varias ideas sin puntuar bien, quedándose en gramática pura. Microsoft Editor, según su propia documentación, sí añade avisos de claridad (frases largas, repeticiones, tono confuso) que van más allá de eso. Google Docs se centra solo en ortografía y concordancia, sin entrar en cómo se lee el conjunto.
¿Sirven para textos técnicos con vocabulario específico de una carrera?
Con matices: los tres pueden marcar como error términos técnicos que no reconocen, generando avisos que hay que ignorar a mano. En textos largos, además, el límite de 10.000 caracteres de LanguageTool obliga a dividir el trabajo en partes para revisarlo completo, mientras que Google Docs no tiene ese límite y permite revisar el documento entero de una vez, aunque su análisis sea más básico.



