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Las VPN se han puesto de moda en los últimos años, y no es raro que alguien te recomiende usar una «para estar más seguro en internet». Pero, ¿de verdad hace falta pagar por una, o hay opciones gratuitas que cumplen bien su función? He probado varias para poder darte una respuesta honesta.
¿Para qué sirve realmente una VPN?
Antes de nada, conviene aclarar qué hace una VPN: cifra tu conexión y oculta tu dirección IP real, haciendo que tu tráfico pase por un servidor intermedio. Esto es útil sobre todo en redes wifi públicas (cafeterías, aeropuertos, bibliotecas) donde cualquiera con conocimientos podría intentar interceptar tu tráfico, y también para acceder a contenido disponible solo en otros países. No te hace «invisible» ni anónimo del todo, pero sí añade una capa extra de privacidad.
ProtonVPN (gratis)
Es, para mí, la mejor opción gratuita disponible hoy en día. A diferencia de la mayoría de VPN gratuitas, no tiene límite de datos y su política de privacidad es de las más transparentes del sector (la empresa es la misma detrás de Proton Mail). El único inconveniente es que el plan gratuito solo te da acceso a servidores de unos pocos países, y la velocidad puede bajar en horas de mucho uso.
Windscribe (gratis)
Ofrece unos 10 GB de datos gratis al mes (más si confirmas tu correo electrónico), lo cual es bastante generoso comparado con otras opciones. Tiene servidores en más países que ProtonVPN en su plan gratuito, aunque el límite de datos puede quedarse corto si usas la VPN a diario para todo tu tráfico.
Cloudflare WARP (gratis)
No es una VPN tradicional pensada para cambiar tu ubicación, sino más bien un servicio para cifrar y acelerar tu conexión de forma sencilla. Es completamente gratis sin límites de datos, muy fácil de usar, aunque no sirve si tu objetivo es acceder a contenido geobloqueado de otro país.
Las limitaciones reales de las VPN gratuitas
Aquí está la parte que casi nadie cuenta: la mayoría de VPN gratuitas (no las tres anteriores, pero sí muchas otras que encontrarás buscando) se financian vendiendo datos de navegación a terceros, algo que va justo en contra de para qué instalas una VPN. Además, casi todas limitan la velocidad, el número de servidores disponibles o la cantidad de datos mensuales. Si tu plan es usar la VPN de forma ocasional (wifi pública, algún contenido puntual), estas limitaciones apenas se notan. Si quieres tenerla encendida todo el día, es cuando empiezan a resultar molestas.
¿Cuándo merece la pena pagar?
Si necesitas velocidad constante, servidores en muchos países, o la usas a diario para trabajar o ver contenido desde el extranjero, una VPN de pago (con proveedores serios, no cualquiera) suele compensar. Para un uso ocasional, ProtonVPN gratis es, sinceramente, difícil de superar sin gastar nada.
Cómo elegir entre las tres
Si tu prioridad es la privacidad y no te importa un límite razonable de servidores, ProtonVPN es mi recomendación principal. Si necesitas más volumen de datos al mes y no te preocupa tanto la variedad de países, Windscribe cumple muy bien. Y si lo único que buscas es cifrar tu conexión sin complicarte con configuraciones ni límites, Cloudflare WARP es la opción más sencilla de las tres, aunque no sirva para cambiar tu ubicación virtual.
Descubre más comparativas de este tipo en nuestra categoría de VPN y privacidad.


